El entierro de la sardina

El entierro de la sardina

El Miércoles de Ceniza indica el fin del Carnaval y el inicio de la Cuaresma, y ​​es tradición de este día celebrar el entierro de la sardina. Se hace en muchos lugares de España, y también de Latinoamérica. Pero de dónde sale esta costumbre? Y qué significa exactamente? Pues hay varias teorías.

La primera explica que antiguamente era tradición que las familias salieran a merendar a las afueras de las ciudades el último día del Carnaval, para cerrar el período de juerga. Era costumbre de aquel día enterrar una sardina cubierta con un plato o una cazuela en un lugar señalado, que se había de poder encontrar al año siguiente. Parece que esta sardina se vestía con faldas y se ataba a un palo con un hilo. También era típico de este día romper los utensilios de vidrio y cerámica usados para cocinar que ya eran viejos.

Otra teoría, que podría complementar lo anterior, dice que la sardina simboliza el pasado, lo que dejamos atrás. Al quemarse la sardina, como es típico de hacer durante el ritual, se pretendía olvidar las cosas malas del pasado. Después se enterraba con la idea de que todo lo malo renaciera de una manera positiva.

Otras hipótesis nos llevan a Madrid, en el siglo XVI. Se dice que cada media mañana, el gremio de zapateros hacía una pausa para comer algo, y que una cocinera les servía una rebanada de pan tostado con una sardina y un vaso de vino. Pero cuando se acercaba la Cuaresma, la abstinencia les prohibía disfrutar de este manjar, y por eso comenzaron el ritual simbólico de enterrar la sardina cerca del río Manzanares. En una bota ponían una máscara, y de la boca de la máscara hacían salir la sardina.

Y aún hay una última explicación sobre el origen de esta tradición, y en este caso tiene connotaciones carnales: el miércoles de ceniza era el último día en que estaba permitido tener relaciones sexuales, ya que empezaba la abstinencia religiosa propia de la Cuaresma. A partir de entonces, la “sardina” quedaba enterrada.

De teorías hay muchas, y no está claro cuál es la cierta, o si todas tienen algo de cierto. Pero lo que está claro es que las sardinas y arenques, ¡mejor en la mesa que bajo tierra!

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